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ESTAMOS AQUÍ. Voy al bazar.

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"Hubo un tiempo en que se decía "voy al 20 duros". Hubo un tiempo en el que gente fundamentalmente de Marruecos se hizo cargo de estos negocios y se empezó a decir también "voy al moro", a lo que contribuyó un poco más tarde la desaparición de las pesetas y, consecuentemente de los duros. Y ahora, que mayoritariamente los dueños son chinos, se dice "voy al chino".  ¿Se debe usar esta expresión? ¿Hay algo detrás de su uso?".      Este ha sido el debate que una profesora ha planteado en una clase de 2º de Bachillerato. Antes del mismo les contó a sus alumnos como una alumna del curso anterior le había confesado en privado que no le gustaba que aludieran por su raza a su tienda y a las de tantos familiares y amigos. Expresándonos así, aun sin ser conscientes, tenemos la misma actitud xenófoba que los que en tiempos iban "al moro" o los que hace unas semanas gritaban a la asesina confesa de Gabriel "negra". Son moros, s...

ESTAMOS AQUÍ. PREJUICIOS. Chinos en comunidades bilingües.

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AMARILLO POR FUERA, BLANCO POR DENTRO Simbo, que es como se llama este joven, comienza el vídeo hablando como muchos esperan que hable un chino español. Pero él es valenciano y su acento no es como el de sus padres, acento que, curiosamente a él le hace gracia. Su familia dice de él que es amarillo por fuera y blanco por dentro. El dato que ha llamado mi atención es que, cuando está en el restaurante familiar ayudando, se ha dado cuenta de que, por un lado, los clientes españoles piensan que los chinos no entienden el castellano y, por otro, los valencianos, abundando aún más en el despropósito, creen que sí pueden hablar español, pero no valenciano. Simbo ha ido a la escuela y habla, además del español, el inglés y el mandarín, el valenciano. Para ver el vídeo, pincha aquí.

ESTAMOS AQUÍ. PREJUICIOS. Chiñol: El dilema de ser chino y nacer en España.

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Unos jóvenes chinos (un camarero, una ilustradora y diseñadora gráfica, un gerente de marca y una periodista) hablan de los prejuicios que tenemos los españoles no chinos respecto a ellos. Algunos, dicen, son lingüísticos ("no pronuncian la r-/-rr-", "no saben hablar") pero otras etiquetas reproducen estereotipos como "son unos guarros", "nos roban", "comen gato", "las mujeres son dulces y sumisas" o, incluso, "trabajan muchas horas". Es tiempo de dejar de utilizar "chino" como un insulto, es tiempo de dejar la parodia a un lado, es tiempo de no percibirlos como un "grupo homogéneo, extraño y gigante". "Somos individuos", "parecidos en lo general" a los otros españoles, porque "lo importante es ser buena persona".